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26 de mayo de 2013

Un abrazo, por ejemplo







No será una entrada de amor. Pero.... :P
He encontrado varias cintas de grabar que dejé guardadas en una caja y me apeteció subir esta canción grabada en una de ellas.
Durante los años del instituto y de la universidad prácticamente vivía con la radio siempre encendida, y solía tener preparada una cinta del casete por si aparecía una canción chula o alguna entrevista a un artista o una dedicatoria especial, sobre todo en las madrugadas de Océano Pacífico en Cadena Dial.
Perdí muchas de esas cintas con el tiempo, o grababa encima, o se rompían...
Algunas sobrevivieron porque de vez en cuando me daba por guardarlas junto a otros recuerdos.

Tengo pequeñas cajas en las que guardo tonterías, o cosas que no tienen importancia salvo para mí, y las dejo donde les encuentro espacio, en el armario, en algún cajón, en el trastero... Y en alguna de esas cajas de repente aparece una de estas cintas que dejé grabadas hace años, y salto de 2013 a 2003 en lo que tardo en darle al play.

Hoy, debajo de un montón de bañadores y bermudas que he ido colocando más a mano porque ya ha llegado el calor, he encontrado una caja que usé de base para no poner la ropa directamente sobre la madera. La abrí por última vez el 11 de mayo de 2010, y no lo sé porque yo tenga muy buena memoria: dentro había dos entradas de Habitación en Roma del lunes 10 de mayo a las 22:45.

Es bonito dejar estas pequeñas señales físicas que en un segundo pueden iluminar los recuerdos de una noche de hace tres años, por ejemplo. Por eso me gusta guardarlas, a veces. La peli no era lo que esperábamos, aunque medem siempre es Medem.
Junto a estas entradas de cine hay unas cuantas más, algunos sobres de azúcar, un ticket del mcauto y tres cintas de grabar que he vuelto a oír por curiosidad.

Tengo que aclarar que las grabaciones terminan siendo tan variopintas que nunca les ponía etiquetas con lo que hay grabado. Volver a escucharlas pasados varios años siempre es una sorpresa. Me puedo encontrar canciones, programas de radio, chistes de mis sobrinos o yo mismo leyendo algo que me quisiera estudiar para un examen...

Estas cintas en la caja me han recordado que yo tengo un blog al que desde hace tiempo le doy un uso parecido... con cosillas que me han parecido especiales, y como Océano Pacífico lo fue durante mucho tiempo, y muchas canciones de Cómplices también, pues aquí los dejo, a salvo del polvo, del mal uso, de los descuidos o de las mudanzas...
;)








1 de mayo de 2012

Sobre rumbos y caminos....




Hay personas que se ponen tensas o inquietas a la hora de tomar nuevas decisiones. Por el miedo a equivocarse, creo. Supongo que hasta hace poco yo también. Debe ser uno de los pocos miedos que he superado. Como a veces parece que ando de extremo a extremo, ahora incluso encuentro cierto placer en mis equivocaciones.

Y no recuerdo quién me dijo que un tropiezo evita una caída mayor. A fin de cuentas, abrir los ojos ante un camino equivocado te permite cambiar el rumbo.

Si estás acostumbrado durante mucho tiempo a un mismo camino, al principio puedes estar perdido, y cuesta volver a empezar. Pero también es una gozada tener toda la libertad para elegir un nuevo rumbo, aunque tal vez nunca se sea del todo libre... todo lo vivido ya forma parte de tí. O tal vez nada de esto tenga mucho sentido, todo es un mismo camino con distintos parajes.

¿Fue un poeta portugués el que dijo aquello de... "¿piedras en el camino? con ellas haré un castillo"?

Realmente todo es mucho más natural, sencillo, casual, y vital : se hace camino al andar. Si ya lo dijo Machado, pierdo el tiempo en repetirlo. Ahí lo canta Serrat:



En fin... borrada la última entrada y retomado el rumbo.

22 de agosto de 2011

Realidad no hay más que una

Las apariencias engañan, a veces puedes hacer algo que no consideres normal y entonces el paisaje cotidiano parece un poco diferente al de siempre, pero no te dejes engañar por las apariencias, realidad no hay más que una.

Esto es lo que le dice un taxista a Aomame al principio de 1Q84 de Murakami. Y mientras lo estaba leyendo ha venido a mi mente aquella escena de El club de los poetas muertos, cuando el profe les pedía a los alumnos que caminaran a su aire. No tiene mucha relación una cosa y otra, pero las apariencias engañan.

Nuestros pasos pueden ser más grandes o pequeños, más rápidos o lentos, en una u otra dirección..., cada paso será único y todos serán similares. No es sólo conformidad, aunque camines a tu aire ese aire es el mismo para todos.

Puedes bajar de un taxi y andar entre el tráfico por la autovía hasta bajar por las escaleras de emergencia, o puedes no andar y quedarte sentado al borde del camino. Tomar una decisión o no tomarla, dar un paso o no darlo, cada cual puede andar por su vida como mejor se sienta. Son muchas las formas de vivir pero realidad no hay más que una...

19 de septiembre de 2010

Gente Santa






Esta mañana nada más despertarme, todavía más dormido que despierto, me ha venido a la mente la imagen de Athos encerrándose en una cueva tras aprisionarse él solo, sin permitir la entrada de nadie salvo la de su criado, y me he vuelto a reír al recordar cómo el posadero relataba a D'Artagnan que era imposible echarlos, y que allí guardaba todas sus provisiones de vino y comida...

No sé...,seguramente me acosté con hambre, y me hubiera gustado despertar en esa cueva rodeado de toda clase de comida a mi disposición. O al contrario, quizá me he despertado saciado y feliz, y por eso he pensado en un Athos que festejaba su propio encierro mientras bebía más que en toda su vida. Si explicar lo que pensamos de forma consciente es complicado, el origen de lo que pasa por nuestra mente en esa frontera entre consciente e inconsciente es una tierra de nadie donde cualquier cosa puede pasar.

Volver a recordar los tres mosqueteros me ha hecho pensar en la dignidad y en la entrega de algunas personas. Desde siempre me ha chiflado la nobleza cotidiana de Athos, tan fiel a la idea de sí mismo, a veces tan distante pero siempre tan generoso.
Nunca terminé de creerme el tan manido discurso de que si no vives como piensas acabarás pensando como vives. Sobre todo porque la manera en que vives te va viniendo dada por las circunstancias, a veces sin ni siquiera buscarlas. Canta Ismael Serrano que la excusa más cobarde es culpar al destino. Pero ese destino nos convierte a casi todos en personas similares, con ideas comunes, muy alejadas de ese ideal literario.

Echo de menos conocer gente así, gente de frente a la que no le tiembla la voz al gritar todos para uno y uno para todos, gente capaz de entregar su vida en alguna aventura más allá de sus propias fuerzas, gente que siempre supera cualquier obstáculo sin dejar caer en el camino ni uno solo de sus principios, gente santa, o tal vez gente ficticia, gente fetén si el mundo fuese de cartulina....










15 de julio de 2010

El centro del sol



He pasado algún tiempo siguiendo unas instrucciones para llegar al centro del sol. No he salido del planeta (creo); de hecho es bastante sencillo cuando se comprende que se trata de un recorrido hacia nosotros mismos.

Tal vez porque tengo cierta tendencia a complicar las cosas, después de llegar al centro del sol me dí cuenta de que necesitaba una luna, igual que cada día necesita de la noche. Realmente me lo dijo una voz con acento de Tétouan, y yo, que asumo con naturalidad mis propias alucinaciones como si fuera el gato cheshire de Alicia, tomé su indicación como propia. Total, ya puesto, aproveché para hacerme un viaje galáctico a los lugares más exóticos de mi personalidad. Si llegas al sol puedes llegar a cualquier parte.

Soles, lunas..., todos somos similares en nuestros deseos. Buscamos demasiadas cosas, todas a la vez, y muchas de ellas contradictorias. Hay que ir simplificando. Me saturé de deseos y decidí tomar el camino de regreso, fingiendo no haber encontrado lo que buscaba, por el puro placer de seguir buscando.

No es cuestión de ir o venir, sino de estar en movimiento. Y un buen viaje entre dimensiones te hace perder el miedo a decir "ahora".

12 de junio de 2010

Yo no mato el tiempo





No.
No hay que ir simplificando.
Lo dije hace un mes pero ya no me lo creo. No hay nada de malo en tener ideas contradictorias, te puede gustar una cosa y su contraria, se pueden buscar tesoros distintos. No me gustan los packs "todo en uno". No entiendo por qué la gente siempre tiene tanta prisa por encontrarlo todo, cuando lo natural es disfrutar de lo que cada cosa te ofrezca en su momento, con serenidad. La obsesión por encontrar resultados ha crecido tanto que ya todo parece definido previamente por el resultado que se vaya a obtener. Paso de simplificar una búsqueda, de reducir las cosas que hay a mi alrededor, de adaptarme a un modo de vida, de amoldarme a unas ideas...
Bastante tenemos con asumir un montón de obligaciones diarias...

Esta mañana haciendo limpieza en el trastero he encontrado una caja con cosas que tenía en mi cuarto en la casa donde vivía de niño, entre ellas había un pequeño ángel celeste hueco por dentro, con un agujero por detrás casi tan grande como su cabeza, para colgarlo en la pared. Dentro había un papel doblado no menos de diez veces hasta dejarlo del tamaño de una uña. De niño jugaba mucho a las pistas, escondía papeles donde escribía una pista sobre el lugar donde se encontraba escondida la pista siguiente, hasta encontrar el último papel donde escribía el mensaje final, cualquier chorradilla que se me ocurriera en ese momento...

El ángel que he encontrado esta mañana debió de ser el lugar que elegí para guardar una última pista, y al desdoblar el papel he leído con mi letra de diez años el mensaje que escondía: bic naranja escribe fino, bic cristal escribe normal.

No tiene ningún significado especial, seguro que incluso me reí más cuando lo escribí hace veinte años que cuando lo he leído hoy, pero la ausencia de significado me lo deja claro, lo importante no es conseguir la meta final, lo divertido es jugar.



3 de junio de 2010

Alcachofas (Sólo para adultos)



Hay que ver cómo pasa el tiempo. Y que siga pasando. Recuerdo hace unos años, cuando comenzábamos a ser jóvenes, e inocentes creíamos que comenzábamos a ser adultos. En el fondo éramos unos críos con aspiraciones de madurez.

Conso, una amiga, me contaba que notaba su nueva edad, estaba siendo consciente de ella, por algunos hechos irrebatibles que confirmaban que ya no éramos unos niños.

El primero, las noticias. Llega un momento en el que de repente te descubres interesado viendo el telediario. Hasta entonces había sido un ruido molesto en el ambiente, casi desapercibido, y después en cambio terminas prestándoles atención. E incluso te gustan. Quieres saber cómo está el mundo, y sabes que necesitas saber en qué mundo vives. Estás creciendo, sin duda.

Otro hecho incuestionable de la recién estrenada vida adulta: los ensayos y documentales. Hasta ese momento eran insoportables, aburridos y soporíferos; vamos, un coñazo para echar la siesta viendo La 2. Y sin saber cómo ha sido, te sorprendes en una charla con tus amigos comentando alguna idea interesante que has leído en un ensayo. Oye, que resulta que te interesan, te hacen crecer y te descubren ideas nuevas, nuevas perspectivas, posturas críticas que no tienen cabida a través de las vías culturales mayoritarias. Amigo, si renuncias a ver la última peli de algún super héroe y te metes en la sala del documental, porque te mueres de ganas por conocer la visión del tema del que se trate, estás perdido: te puedes considerar adulto de hecho y de derecho.

Pero no es un paso imprescindible. Hay uno mucho más revelador. Un buen día, llegas cansado de trabajar, abres el frigorífico para preparar algo de comer y....te apetece comer ¡¡lentejas!! Te lamentas de no saber hacerlas y piensas en lo buenas que le salen a tu madre. Sí, quieres comer lentejas hechas por tu madre. Con la de veces que has puesto cara de asco cuando las veías en el plato. Inevitablemente, la madurez ha llegado a tu vida.


Yo he sido consciente de ello con las alcachofas. Me daban angustia con sólo verlas. Pero vi un documental sobre nutrición, en el que explicaban sus múltiples cualidades y efectos beneficiosos para nuestra salud. Y ahora me gustan. Una persona joven sin aspiraciones de madurez se come cualquier cosa con tal de que le guste su sabor; por el contrario, a una persona adulta le gusta cualquier sabor con tal de que le siente bien a su salud.

Ahora sí que sí, la racionalización de las ventajas de lo que comes puede incluso cambiar su sabor, de una forma algo inconsciente tu mente condiciona tu cuerpo para que te guste algo, reconduces tus gustos: Eres adulto. Bienvenido, y que te sea leve.

30 de marzo de 2010

Discordantes, libres y arrogantes


"¿Habré de ser otra vez sembrado?"

Siempre me han llamado mucho la atención las personas con las que me ha dado un chispazo eléctrico alguna vez. Bueno, "las personas"..., en realidad no han sido más de tres o cuatro, pero siempre he querido creer que tenían algo especial, o que su relación conmigo tendría que ser muy especial, como señales que me brindaba el destino para fijarme con más atención en los detalles de esas personas...
No hace falta decir que siempre he tenido muchos pájaros en la cabeza, y la cabeza siempre en las nubes...
Vaya, en cuatro líneas ya he utilizado cuatro veces la palabra siempre, y ya van cinco...

El hecho de que siempre haya querido ver de una forma distinta a estas personas, y dar un significado especial a detalles que seguramente no tienen importancia ninguna, me ha llevado a forzar las cosas más allá de lo natural, siendo especialmente insistente. Y nunca me ha importado.

Sé que para cada problema debe haber una solución, o muchas soluciones. Y cuando el problema atañe a varias personas, lo suyo es que la solución venga de parte de todos. Me cansa poner todo de mi parte para solucionar discusiones que volverán a surgir por cualquier tontería. Mi insistencia en que algo funcione ha hecho que "de un chispazo casual se forme un temporal", como en la canción.
Ahora diría que temo estos chispazos porque pueden ser el presagio de la tormenta eléctrica que vendrá.

Todo es breve, y sabiendo que todo termina no está mal del todo procurar un final no del todo malo. Vamos, que para vivir amargado mejor pasar página, si se puede, y disfrutar la brevedad de cada momento, sin pretensiones ni señales ni tonterías. "Sólo por breve tiempo, cual flor de magnolia, hemos venido al mundo a abrir nuestra corola". Eso es lo que dijo en una poesía náhuatl el mismo poeta que hace siglos escribió la frase que inicia esta entrada, y que he descubierto escrita hace unas horas en los servicios de unos cines que tienen sus horas contadas.

Sé que parece increíble que alguien pueda escribir el verso de una poesía precolombina en una puerta de los aseos de un cine, pero yo ya no me asusto de nada. Y sigo leyéndolo todo.
Por cierto, si alguien comprueba que no miento, verá que junto a esta cita y otros graffitis escatológicos de mal gusto, hay una frase de otra poeta contemporánea, Amy Winehouse, "life is like a pipe and I'm a tiny penny rolling up the walls inside".
¿Soy yo quien ve señales por todas partes, o todos los pájaros del mundo huyen de la lluvia cobijados en mi cabeza?

Pues eso...





5 de marzo de 2010

Incertidumbre

Cuando la incertidumbre me muerde el estómago por el miedo a vivir situaciones desconocidas, me gusta perderme entre las páginas de algún libro viejo. Ya lo hacía de niño con los libros que había en casa sin ni siquiera entender lo que estaba leyendo. Mi familia me ha contado varias veces que no había cumplido dos años cuando murió mi abuela, en la casa de al lado, y yo me puse en la cama de mis padres a trastear un tomo de una enciclopedia antigua que ni ellos mismos habían consultado nunca.

Cada vez que comenzaba un curso nuevo, la noche anterior al primer día de escuela siempre me quedaba en vela pensando en la historia que leía. Incluso sigo dudando ahora en noches como ésa si realmente me llego a quedar dormido, o me muevo entre sueños por un mundo intermedio hasta que amanece. Sólo sé que me termino durmiendo porque a la mañana siguiente despierto, como una tormenta nocturna de la que sólo te enteras cuando ya de día ves las calles mojadas. El sueño es para mí en esas ocasiones como esa lluvia ignorada a la que permaneces ajeno.

No es realmente miedo, es más bien el deseo de que el tiempo pase rápido y tener al fin claridad para comprender lo que ha pasado, lo que aún no sabes que va a pasar. Dilucidar entre varias opciones sin tener ninguna posibilidad de conocer de antemano cuál será la correcta, elegir una alternativa, vivir. Arriesgarse o continuar, intentarlo una vez más o adaptarse y huir como diría el personaje de Meryl Streep...

Lo mismo es el temor a equivocarme lo que me genera esa ansiedad que sólo me calma algún libro. Pese a que los años te van convirtiendo en una persona cada vez más sensata, hay días en que me sigo sintiendo desubicado, sobre todo en días de viento como éste. Nunca he dado nada por seguro, y eso ha hecho que sea un hombre de pocas certezas, casi ninguna... Pero cuando el viento sopla tan fuerte como hoy necesito sentirme pesado, seguro, incapaz de irme volando... Y no encuentro en ninguna parte ese peso vital que me ate a tierra, esa gravedad necesaria para seguir en mi lugar, algo que me dé aplomo, confianza, entereza.

Alguna certeza, por intrascendente que sea; fe en alguna cosa, aunque no sea más que una fe literaria, casi tan irreal como mi propia esperanza. A todo eso, en líneas generales, le llamo incertidumbre. Y lo he sentido desde siempre, de una forma inconsciente, y desde siempre he encontrado un refugio en los libros. De niño no lo sabía, claro. Es ahora cuando puedo describirlo con palabras.

Y es por éso que hoy he vuelto a leer La destrucción o el amor, de Vicente Aleixandre. En una edición tan antigua que casi se deshacen las páginas mientras las paso entre mis dedos. Y entre sus poemas respiro la calma de nuevo, recupero el aliento, el ánimo, el coraje, y cierto convencimiento de estar viviendo mi vida más o menos como quiero...

Como en un círculo perfecto, al recuperar mi energía me vuelvo a vaciar de certezas libre ya de miedos para comenzar desde cero.

Hoy que La destrucción o el amor ha servido para calmar mi incertidumbre, tal vez publique después una entrada con un poema global compuesto por estrofas distintas de todos los poemas que componen el libro...a modo de homenaje por el primer año de este blog, recopilando este botiquín personal de opiáceos de andar por casa.

15 de febrero de 2010

Sentir



Hay cosas que no se preguntan.
En la medida en que te paras a pensar la respuesta, dirás lo que piensas y no lo que sientes. Y no siempre es lo mismo.
Porque a veces sentimos algo que ni pensamos, y a veces pensamos lo que no sentimos.
Hay emociones que no se piensan, sólo hay que sentirlas.









Además, prestando atención, ya sabemos la respuesta a esas preguntas que no hacemos.




29 de enero de 2010

La estatura interior




...Si no te importa adónde vas, puedes elegir cualquier camino. Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante...







Todos cambiamos. Unas veces en cuestión de tamaño como Alicia, otras veces en cuanto a ideas. Altura, peso, voluntad o personalidad nos hacen ser como somos. Si cambian esas circunstancias, cambiamos nosotros, está claro.



Pero ¿y si el cambio es tan rápido que ni nosotros lo asimilamos? Pues terminamos como Alicia, sin saber quiénes somos por haber cambiado tantas veces en una misma mañana, confusos, a veces asustados...









Supongo que la clave para no tener miedo consiste en hallar algo estable que nos dé cierto peso ante tantos cambios imprevisibles.

No, no es el tamaño lo que importa, es otro tipo de magnitud la que va forjando quiénes somos, y va por dentro. Es la estatura interior la que debemos tener clara. Lo demás irá cambiando poco a poco, y nos irá haciendo cambiar a nosotros, pero siempre habrá un propósito para todo, la vida que nos moldea. Nos hace grandes a veces y otras nos sentimos pequeños. Habrá muchos momentos de los que te tumban de un golpe y unos cuantos de los que te hacen volar. Vivimos, y aprendemos. Si todo forma parte del camino, todo sirve para seguir caminando.









¿Y adónde ir?

Si no te importa adónde vas, puedes elegir cualquier camino. Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante. En realidad se necesita tan poco para acortar cualquier distancia... Y acortando las distancias se estrechan más los lazos que te ligan a cualquier lugar. Sin hacer mucho caso de las apariencias, con apenas cuatro cosillas claras para no dejar al azar quién eres, y sin pensar demasiado en planificaciones cuidadosas. Total, aquí todos estamos locos.





22 de diciembre de 2009

Momentos


Hoy que tanta gente habla del sorteo de navidad por aquí y por allá, me he puesto a pensar en cuáles han sido los momentos del día que recuerdo como más felices o que mejor me han hecho sentir. Me ha llamado la atención la importancia del tacto en mi felicidad cotidiana, y por supuesto la poca significancia que se le suele dar a los detalles de los que más disfrutamos:


el calor de las sábanas en mi cama desperezándome tras sonar el despertador, la espuma del gel de caramelo sobre el agua en la bañera, el christmas de un amigo en el buzón cuando he llegado del trabajo, las estrellas y los lazos de colorines que he comprado en los chinos para los regalos de navidad, la llamada de mi sobrino pequeño para contarme las notas que ha sacado en el cole, una muestra de agua de kenzo que me ha conseguido una amiga en una perfumería porque sabe que es de mis favoritas, hundir la mano en la arena congelada de la playa al ir a recoger una piedra que había tirado a mi perro y el pobre no la encontraba... y todavía no son las seis de la tarde...


21 de junio de 2009

Siempre sale (Rain)

Llegué de la playa sobre el mediodía, me habría quedado más tiempo pero hoy domingo tocaba limpiar los cristales, sobre todo los de fuera en el balcón, que los voy dejando , y con tanta planta como tenemos más parece que en vez de limpieza estoy haciendo mudanza de tanto mover maceteros...

No es por echarme flores pero los dejo relucientes, aplico a conciencia el lema de karate kid dar cera, pulir cera. Pues así he estado una horilla o algo más hasta acabar con todas las ventanas, cuando veo que se va nublando... Otra vez no, pensaba, que estamos en junio... Y sí, llovió. Es inevitable; cuando limpio los cristales, llueve...
No es que yo quiera llevarle la contraria a Paulo Coelho, pero a veces el universo se cansa de confabular a nuestro favor y se dedica a hacernos alguna putadita...

O no.

En ocasiones puedes percibir una especie de energía cósmica que compensa unas cosas con otras. Seguramente la lluvia hizo que me conectara a chatear un rato y olvidar mis quejas por los cristales mojados (bueno...también es verdad que cualquier excusa es buena). Lo que sí es seguro es que de haber hecho un día radiante habría vuelto a bajar a la playa y no habría encendido el ordenador. Y (dejando aparte charlas y mensajes) ahora no estaría disfrutando como un niño de una canción olvidada en la banda sonora de El último emperador, Rain, de Ryuichi Sakamoto.

Al final será verdad que el universo confabula y todo... No, todavía no he alcanzado ese nivel de optimismo!, ya quisiera, pero creo que algo de ello intuyo, al menos en días como hoy. Y en el fondo me siento un tipo con suerte.

Y habrá tiempo de sobra "para seguir limpiando cristales, aunque sea por dentro, ya saldrá el sol, siempre sale"

Otro abrazo.



8 de junio de 2009

Finge que eres feliz

Hace tantos años q prefiero no echar cuentas de cuántos son, descubrí esta canción de Nat King Cole. Pasamos un día en Andorra y para mí, la visita obligada de cualquier ciudad son las librerías y tiendas de discos, sobre todo antes. Ya después del boom ciber musical mi relación con los discos cambió. Pero bueno..., fuimos a Andorra un día y un amigo compró un cd de Nat King Cole por llevarle un regalo a sus padres. Nosotros lo escuchamos antes, aquella misma noche.
La canción me aburrió, el disco en general me pareció penoso y merecía sobradamente ser lanzado en aeroplaning desde la ventana.... Por entonces me encantaban las canciones en inglés, por intentar entenderlas como si descifrara algún código secreto, de hecho el poco inglés que sé se lo debo a las canciones, y la letra de esta canción me impactó desde el primer segundo... Finge que eres feliz cuando estés triste, no es tan difícil..., y retuve el final durante mucho tiempo, como las poesías que se te quedan en la cabeza después de leerlas un montón de veces...

Ayer por la tarde youtubeando sin sentido la encontré de nuevo, e incluso diría que ahora me gusta O.o
no sé si por evolución, aburrimiento, o empatía hacia la letra...
y vuelvo a tararear las últimas frases como un eco lejano de ondas que vienen chocando entre mis neuronas desde mediados de los noventa...





Pretend you're happy when you're blue, It isn't very hard to do
Finge q eres feliz cuando estés triste, no es tan difícil,
And you'll find happiness without an end whenever you pretend
Y encontrarás felicidad sin fin siempre q lo hagas


Remember anyone can dream, And nothing's bad as it may seem,
Recuerda que cualquiera puede soñar, y nada es tan malo como parece,
The little things you haven't got could be a lot if you pretend,
Podrías tener muchas de las pequeñas cosas q te faltan si lo finges,


You'll find a love you can share, one you can call all your own,
Encontrarás un amor con quien compartir, alguien a quien puedas llamar "mío",
Just close your eyes, she'll be there, You'll never be alone
Te basta con cerrar tus ojos y estará allí, nunca estarás solo


And if you sing this melody, You'll be pretending just like me,
Y si cantas estas melodía estarás fingiendo como yo,
The world is mine, it can be yours, my friend, so why don't you pretend?
El mundo es mío, puede ser tuyo, amigo, así que por qué no finges?

5 de junio de 2009

Teoría de juegos

Las ardillas se alimentan todo el año de las miles de bellotas que han ido recogiendo y escondiendo durante el otoño. Son tantas bellotas que de vez en cuando alguna ardilla espía a otra para saber dónde la esconde y robársela. Lo curioso es que a veces esa ardilla que espía es descubierta por la otra, y entonces la ardilla ladrona devuelve la bellota enterrándola en el mismo lugar en el que estaba, a modo de tregua.
¿Por qué?
Porque la otra ardilla a su vez espiaría a la primera para arrebatarle sus bellotas escondidas, y ambas malgastarían su esfuerzo en robar a la otra en lugar de aprovecharlo para sumar más bellotas, de manera que ninguna de las dos lograría la cantidad que necesitan para el resto del año.

Como no tengo una especial memoria, esa es la anécdota que se me quedó de la teoría de los juegos, de John Nash, más conocido por la peli Una mente maravillosa, que se puede aplicar a un montón de materias...
Y viene a considerar cual es la mejor opción de un jugador, teniendo en cuenta que el acierto de su decisión depende de las decisiones del resto de jugadores.
Si la ardilla ladrona no devuelve la bellota, la otra ardilla robará también una bellota y ambas perderán, habrán malgastado su energía sin sacar ningún beneficio.
Si ninguna de ellas robara, ambas ganarían puesto que dedicarían su esfuerzo a su propio beneficio.
Y sin embargo si una roba y la otra no se entera, es obvio que la primera gana y la segunda pierde.
Es decir, el resultado de una misma acción depende de la acción de los demás.Parece bastante lógico, y me ha sorprendido encontrar tantas teorías y discusiones al respecto.

http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_juegos

El dilema del prisionero es algo parecido a las ardillas pero con humanos. Dos tipos han sido detenidos como sospechosos de un delito, y la policía necesita su confesión para llevarlos a prisión. Si uno confiesa y el otro no, el confesor quedará libre y el cómplice será condenado a diez años. Si ninguno confiesa, recibirán la pena mínima de seis meses cada uno. Si ambos confiesan, recibirán una pena media de seis años.
¿Qué hacer?
Si busco mi mayor beneficio, lo que quiero es quedar libre. Luego debo confesar y esperar que el otro no lo haga, es decir, traicionarle y esperar que no me traicione a mí. Pero no puedo saber cuál ha sido su decisión. Sería lógico pensar que él también puede buscar su mayor beneficio. En ese caso habríamos confesado los dos, e iríamos a la cárcel seis años.
Lo más sensato no sería buscar el beneficio individual, sino el mayor beneficio común. Y por tanto me quedaría callado y no le traicionaría. Él tampoco. Ambos perderíamos seis meses de libertad.
Pero si previendo que yo me callaré, él confiesa, el se queda libre y yo en prisión diez años. ¿Confío en que él se quede callado?.....

En la vida real confesar y traicionar sería como mentir, y confiar sería ser sincero. Cuando todos somos sinceros, conseguimos el mayor beneficio. Si ambos mentimos, ambos nos perjudicamos. Y si uno miente y otro no, el mentiroso gana y el sincero pierde. Ese es el campo de juego. Y la única garantía para un buen resultado consiste en una buena relación de confianza entre los jugadores.

Este planteamiento cada vez puede ir siendo más enrevesado...... Está muy bien explicado en
http://es.wikipedia.org/wiki/Dilema_del_prisionero

Un juego tonto en http://www.gametheory.net/Mike/applets/PDilemma/PDilemma.html

9 de abril de 2009

Donde estén mis zapatos

- Amigo, ¿y tus zapatos? 
- Se me adelantaron 
(Big Fish)
Toc toc, ¿se puede? 
Un sms de dos palabras, onomatopeya no incluida, y antes de que pudiera responder con un mensaje de asentimiento, mi móvil ya estaba sonando. Quien me conoce sabe que odio los teléfonos, y como el que tiene miedo a las alturas o a los insectos o a la oscuridad, yo tengo pánico a las llamadas inesperadas. Pero contra todo pronóstico me alegré como un niño al ver su número en la pantalla.

 Era de madrugada, y mi primer temor fue que alguien en casa se despertara, por eso no dejé que el móvil sonara más de una décima de segundo, nunca me acuerdo de ponerlo en silencio cuando puede molestar, y desde hace algún tiempo no recibo llamadas a estas horas. Volver a hablar entre susurros como si hiciéramos algo prohibido ha sido lo mejor de estos últimos días. 

  Verás, te va a resultar extraño, pero se me han perdido unos zapatos y he pensado que tal vez tú los habías visto...

Tengo que aclarar que no nos habíamos visto nunca, era la primera vez que charlábamos, y por tanto era imposible que yo pudiera haber visto sus zapatos. Su tono sin embargo era serio y elocuente, no parecía bromear. Me reí un buen rato. Me hace feliz encontrar a personas más peculiares que yo. Sé que no era nada gracioso, lo más probable es que yo sea de risa fácil. Sentí de veras no haberlos visto, los zapatos. Me habría encantado encontrármelos en algún lugar, y guardarlos hasta encontrar a quién pertenecían. Como una actualización moderna del cuento aquel ¿era la cenicienta? No estoy muy puesto en temática Disney. De todas formas la vida real no es un cuento, o tal vez sí. Pero como era obvio que no estaba hablando en serio, decidí seguirle el juego.

  ¿Así que eran tuyos? - le contesté - Los ví pasar, pero siguieron su camino. 

Se echó a reir. Al parecer, también anhelaba encontrar a alguien con quien mantener ese tipo de conversaciones. Estos días extraños, las horas nocturnas, y sobre todo nuestro carácter, se prestaban a ello. Estuvimos hablando durante casi una media hora. Era una de estas personas de las que sabes que no va a formar parte de tu vida, al menos no de una forma estable, pero que de alguna manera te guía, o más bien te ayuda a asentar algunos principios que parecían tambalearse. Mi Ruby Tuesday particular vagabundeaba por la red y nos cruzamos. Ha sido una suerte que sus zapatos imaginarios pasaran cerca de mí, porque ello le obligaba a pasar en persona poco después, siguiendo el camino que sus zapatos le iban trazando. Aunque nunca sepas hacia dónde vas, tener un par de zapatos adelantados haciendo camino siempre es una tranquilidad, puedes estar seguro de que te quedan muchas cosas por vivir. Esos zapatos son testigo del futuro que vendrá. Para algunas personas como yo, es más importante saber que están en camino, que fijarse una meta concreta. No se trata tanto del lugar al que vas a llegar, como del hecho de saber que llegarás a algún lugar, o a varios... Al fin y al cabo, el camino se hace andando.

 Me reconfortó mucho esa idea, y creo que ni durmiendo he podido dejar de sonreír. Aún noto en mi cara una gran sonrisa hacia dentro....

  Goodbye, ruby tuesday Who could hang a name on you? When you change with every new day Still Im gonna miss you... She would never say where she came from Yesterday dont matter if its gone
 While the sun is bright
 Or in the darkest night No one knows She comes and goes
  Goodbye, ruby tuesday
 Who could hang a name on you?
 When you change with every new day
 Still Im gonna miss you...
 Dont question why she needs to be so free Shell tell you its the only way to be
She just cant be chained
 To a life where nothings gained
 And nothings lost
 At such a cost
  Goodbye, ruby tuesday Who could hang a name on you? When you change with every new day Still Im gonna miss you...
 Theres no time to lose, I heard her say Catch your dreams before they slip away Dying all the time Lose your dreams And you will lose your mind. Aint life unkind?
 Goodbye, ruby tuesday Who could hang a name on you? When you change with every new day Still Im gonna miss you...

10 de marzo de 2009

Un solo corazón






Cuentan que Dante se enamoró de Beatriz siendo niño, y desde siempre la amó sin haber llegado a estar nunca con ella. Un amor platónico, seguramente, porque lo cierto es que sí que estuvo con otras mujeres y tuvo varios hijos...
Sin embargo, no sintió por nadie lo que sentía por ella, y se convirtió en su musa y en su inspiración. Podía estar con otras personas, pero su corazón ya no le pertenecía. Ella era la dueña de su corazón. Ésa es la idea en la que se basa la canción que he puesto antes, Vide cor meum, de la película Hannibal.
¿Una canción tan pasional para una película de miedo o suspense? No tiene mucho que ver... aunque ya sabemos que las apariencias engañan. Toda la belleza del mundo está conectada entre sí a través de nuestras emociones.
Amar a alguien de verdad, saber que eres el dueño del corazón de otra persona, que alguien te quiera hasta el punto de colocar su corazón en tus manos y ofrecértelo, que tu propio corazón deje de pertenecerte, y que no te importe que se lo pueda comer la persona amada...

Ya sé que puede parecer espeluznante porque al Hannibal de la película le gustaría comerse "de verdad" ese corazón, saborearlo, masticarlo, digerirlo... pero la idea en sí misma a mí me parece una cima del romanticismo. Qué le voy a hacer, a mí estas cosas me pierden....

Como la naturaleza es sabia, todos tenemos un solo corazón. Y eso debe significar que sólo podemos tener un gran amor. Una vez que alguien se ha comido tu corazón, ya no puedes salvarte. El motor de tu vida, tu corazón, pasa a ser de la persona que amas.
Un aspecto positivo de esta idea es que sirve de bálsamo para las rupturas. Cuando la relación termina, por mucho que hayas querido a alguien, tú sigues vivo, sigues respirando, y tu corazón sigue latiendo, señal inequívoca de que, en el fondo (nunca mejor dicho), nadie se lo había comido. Resumiendo, si tu corazón sigue latiendo, sigues siendo dueño de tu corazón. Claro que es un vano consuelo porque en realidad ya nadie muere de amor...


¿Puede volver a crecer un corazón?

La verdad es que nunca he pensado en ello, si después de arrancar tu corazón para ofrecérselo a alguien, éste puede volver a crecer. Yo creo que sí.
Siempre que tenga una buena tierra donde echar raíces sanas (donde digo buena tierra leáse buenos sentimientos), es posible que vuelva a crecer, y sin duda crecerá más fuerte, con la certeza de que no puedes permitir que se lo coma cualquiera, sólo una persona muy especial podrá volver a hacerlo.

Seguro que así se aprende a tener más cuidado de tu propio corazón, siendo consciente de que en todo el mundo, de entre toda la humanidad, una única persona se lo podrá comer, puesto que tenemos un solo corazón.

Pero bueno, yo por si acaso no me fío... Aunque pueda volver a crecer, tampoco es un plan atractivo pasarse la vida cultivando un corazón tras otro. Sólo alguien muy egocéntrico podría estar todo el tiempo pendiente de su propio corazón, y al final corres el riesgo de quedarte sin sentimientos de los que se pueda alimentar, y sin lágrimas que lo puedan regar, y sin emociones que puedan darle luz...

En fin, tampoco sé muy bien lo que digo, sigo latiendo, nadie se ha comido mi corazón, así que es posible que esté hablando por hablar..., lo único que yo quería decir es que me encanta esa canción. :-)




26 de febrero de 2009

¿opiáceos?





Mis opiáceos son libros, películas, canciones, con gran poder adictivo, que actúan rápidamente en nuestro cerebro para calmar nuestras aguas interiores en tiempos de tempestades...

Palabras, sonidos, imágenes, nada que ver con otras sustancias, polvos o pastillas...

"... este término es con frecuencia usado incorrectamente para referirse a todas las drogas con acción farmacológica similar al opio o a la morfina. Éstas pueden clasificarse más apropiadamente bajo el término opioide..."
(wikipedia:opiáceo)

...el primero en la lista de opiáceos, por tener el mérito de narrar la literatura opiácea de su protagonista, LOS REINOS DE LA CASUALIDAD, de Carlos Marzal, por Tusquets Editores, hacia la página 260, desde ahí puedes leer hacia delante o hacia atrás...

...en la página 264 hay una buena definición para este blog:
"una peregrinación interior ... hacia las zonas ociosas de su imaginación"

http://www.literaturas.com/v010/sec0601/libros/resena-01.htm