9 de abril de 2009

Donde estén mis zapatos

- Amigo, ¿y tus zapatos? 
- Se me adelantaron 
(Big Fish)
Toc toc, ¿se puede? 
Un sms de dos palabras, onomatopeya no incluida, y antes de que pudiera responder con un mensaje de asentimiento, mi móvil ya estaba sonando. Quien me conoce sabe que odio los teléfonos, y como el que tiene miedo a las alturas o a los insectos o a la oscuridad, yo tengo pánico a las llamadas inesperadas. Pero contra todo pronóstico me alegré como un niño al ver su número en la pantalla.

 Era de madrugada, y mi primer temor fue que alguien en casa se despertara, por eso no dejé que el móvil sonara más de una décima de segundo, nunca me acuerdo de ponerlo en silencio cuando puede molestar, y desde hace algún tiempo no recibo llamadas a estas horas. Volver a hablar entre susurros como si hiciéramos algo prohibido ha sido lo mejor de estos últimos días. 

  Verás, te va a resultar extraño, pero se me han perdido unos zapatos y he pensado que tal vez tú los habías visto...

Tengo que aclarar que no nos habíamos visto nunca, era la primera vez que charlábamos, y por tanto era imposible que yo pudiera haber visto sus zapatos. Su tono sin embargo era serio y elocuente, no parecía bromear. Me reí un buen rato. Me hace feliz encontrar a personas más peculiares que yo. Sé que no era nada gracioso, lo más probable es que yo sea de risa fácil. Sentí de veras no haberlos visto, los zapatos. Me habría encantado encontrármelos en algún lugar, y guardarlos hasta encontrar a quién pertenecían. Como una actualización moderna del cuento aquel ¿era la cenicienta? No estoy muy puesto en temática Disney. De todas formas la vida real no es un cuento, o tal vez sí. Pero como era obvio que no estaba hablando en serio, decidí seguirle el juego.

  ¿Así que eran tuyos? - le contesté - Los ví pasar, pero siguieron su camino. 

Se echó a reir. Al parecer, también anhelaba encontrar a alguien con quien mantener ese tipo de conversaciones. Estos días extraños, las horas nocturnas, y sobre todo nuestro carácter, se prestaban a ello. Estuvimos hablando durante casi una media hora. Era una de estas personas de las que sabes que no va a formar parte de tu vida, al menos no de una forma estable, pero que de alguna manera te guía, o más bien te ayuda a asentar algunos principios que parecían tambalearse. Mi Ruby Tuesday particular vagabundeaba por la red y nos cruzamos. Ha sido una suerte que sus zapatos imaginarios pasaran cerca de mí, porque ello le obligaba a pasar en persona poco después, siguiendo el camino que sus zapatos le iban trazando. Aunque nunca sepas hacia dónde vas, tener un par de zapatos adelantados haciendo camino siempre es una tranquilidad, puedes estar seguro de que te quedan muchas cosas por vivir. Esos zapatos son testigo del futuro que vendrá. Para algunas personas como yo, es más importante saber que están en camino, que fijarse una meta concreta. No se trata tanto del lugar al que vas a llegar, como del hecho de saber que llegarás a algún lugar, o a varios... Al fin y al cabo, el camino se hace andando.

 Me reconfortó mucho esa idea, y creo que ni durmiendo he podido dejar de sonreír. Aún noto en mi cara una gran sonrisa hacia dentro....

  Goodbye, ruby tuesday Who could hang a name on you? When you change with every new day Still Im gonna miss you... She would never say where she came from Yesterday dont matter if its gone
 While the sun is bright
 Or in the darkest night No one knows She comes and goes
  Goodbye, ruby tuesday
 Who could hang a name on you?
 When you change with every new day
 Still Im gonna miss you...
 Dont question why she needs to be so free Shell tell you its the only way to be
She just cant be chained
 To a life where nothings gained
 And nothings lost
 At such a cost
  Goodbye, ruby tuesday Who could hang a name on you? When you change with every new day Still Im gonna miss you...
 Theres no time to lose, I heard her say Catch your dreams before they slip away Dying all the time Lose your dreams And you will lose your mind. Aint life unkind?
 Goodbye, ruby tuesday Who could hang a name on you? When you change with every new day Still Im gonna miss you...

3 de abril de 2009

El lector




La crítica de la peli que adapta al libro, en el programa de Página2 del 15 de febrero. El video es del propio programa, que se puede ver completo en su web http://pagina2.rtve.es/programa.php?p=735b90b4568125ed6c3f678819b6e058

2 de abril de 2009

Andrea Chénier


Nunca sabemos hasta qué punto la suerte, el azar, el destino, si se cree en él, guía nuestra vida o algunos momentos de ella, pero lo que sí está claro es que hay historias que ocurren de una manera en la que tienes que creer en el destino, en la suerte, en las coincidencias, o en todo a la vez...

Una de esas historias es la de cómo se compuso la ópera de Andrea Chénier, del compositor italiano Umberto Giordano.


Tal y como lo cuentan en el libro de “La gran ópera, paso a paso”, fue una obra q no contó con el favor de la crítica pero sí con el del público y los intérpretes. Es una de las obras a las que llaman veristas, que se caracterizan porquen rompen con el tipo de ópera que había dominado hasta entonces. Parece que los intérpretes van cantando mientras sienten las cosas, y que no hay formas predefinidas. De alguna manera parece que se olvidan de dominar el bel canto y lo que prevalecen son las sensaciones y la naturalidad. Son óperas que no tienen nada que ver con las de Rossini o Bellini, q eran todo florituras. Sus temas ya no son los de la princesa que está en la torre, o el amor, o la libertad, o cosas así, sino problemas sociales, rurales, la realidad política italiana. De hecho el verismo, cuyo máximo representante es Verdi, es un estilo que anunciaba y desemboca en el comienzo del neorrealismo italiano de los años ‘40. Estas obras tuvieron un gran éxito entre el público porque se veían identificados en los temas que trataban y en la manera de expresarlos.

La historia de cómo se compuso esta obra está llena de casualidades y de buena suerte, Umberto Giordano quiso ser compositor pese a la voluntad contraria de su entorno y se presentó a los exámenes de ingreso de un conservatorio, pero fracasa y no consigue entrar. Él no se desanima y decide seguir por libre, escoge como maestro a un profesor del propio conservatorio que le acaba de rechazar, Paolo Serra. Antes de cumplir los veinte años y sin terminar la carrera, se presentó a un concurso de nuevos talentos, Sonzogno, que ese año ganó Pietro Mascagni con la obra Cavalleria Rusticana. Sin embargo, el jurado vio que el joven compositor tenía un futuro brillante.

Tres años después, sus miembros, que no se habian olvidado de él, le ofrecen un contrato para escribir una obra verista que será Mala vita, sobre un obrero tísico empeñado en salvar a una prostituta del camino de la perdición. Gracias al éxito, le ofrecieron un nuevo contrato, aunque su siguiente obra Regina Diaz fracasa y se queda sin trabajo.

Y ahí empiezan una cadena de sucesos y coincidencias que cambiarán su vida. La primera, su encuentro en un restaurante con el compositor y rico heredero Alberto Franchetti, quien, conmovido por su situación, le ofrece un libreto que Luigi Illica (autor de los libretos de La Boheme, Tosca o Madame Butterfly) había escrito para él. Ese libreto es Andrea Chenier. Un poeta revolucionario guillotinado en la Revolución Francesa por denunciar los crímenes que se cometieron durante la misma, tal y como dice uno de los personajes en la ópera, “la Revolución devora a sus hijos”.

Aunque al principio ese proyecto cuenta con el apoyo de Sonzogno, el resultado final no convence a nadie. Las cosas vuelven a ponerse feas para Giordano, pero de repente se acuerda de aquel joven que le ganó en el concurso de Sonzogno unos años antes, y decide viajar a Milán para pedirle ayuda, y ahí vuelve a jugar la suerte.

Umberto le encuentra cuando está subiendo a un tranvía, le para y le convence para que no suba y puedan hablar un rato, Mascagny finalmente no toma ese tranvía para hablar con Umberto, y ambos ven como al poco descarrila en un accidente en el que murieron varias personas. Mascagny, agradecido, vio en ello una señal del cielo y le ayuda en su ópera, que finalmente tuvo un gran éxito en Italia y en todo el mundo

Giordano, ya con la suerte de cara y su éxito asegurado, se enamora de la hija de un rico hostelero propietario del Gran Hotel de Milán, pero éste no se fía mucho de que su hija se case con un compositor. Por eso le pide algunas de sus partituras para enseñárselas a un huésped que dice que tiene, del que se fia mucho...., y otro golpe de suerte, pues ese huésped del que se fiaba tanto el padre hostelero es nada menos que Verdi, quien lee las partituras y le confirma que tiene un gran talento. Y se casan , claro.

El aria “La mamma morta”, el aria más tremenda que se ha escrito nunca, pertenece a esa ópera. Pasa de la angustia del drama enorme por la pérdida de su madre en la primera parte, a ser todo alegría por el descubrimiento del amor en la segunda. Es impresionante. Casi todos la recordamos por la famosa escena de Filadelfia, interpretada por Tom Hanks:



GRACIAS a Notas confusas, De Radio 3