29 de enero de 2010

La estatura interior




...Si no te importa adónde vas, puedes elegir cualquier camino. Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante...







Todos cambiamos. Unas veces en cuestión de tamaño como Alicia, otras veces en cuanto a ideas. Altura, peso, voluntad o personalidad nos hacen ser como somos. Si cambian esas circunstancias, cambiamos nosotros, está claro.



Pero ¿y si el cambio es tan rápido que ni nosotros lo asimilamos? Pues terminamos como Alicia, sin saber quiénes somos por haber cambiado tantas veces en una misma mañana, confusos, a veces asustados...









Supongo que la clave para no tener miedo consiste en hallar algo estable que nos dé cierto peso ante tantos cambios imprevisibles.

No, no es el tamaño lo que importa, es otro tipo de magnitud la que va forjando quiénes somos, y va por dentro. Es la estatura interior la que debemos tener clara. Lo demás irá cambiando poco a poco, y nos irá haciendo cambiar a nosotros, pero siempre habrá un propósito para todo, la vida que nos moldea. Nos hace grandes a veces y otras nos sentimos pequeños. Habrá muchos momentos de los que te tumban de un golpe y unos cuantos de los que te hacen volar. Vivimos, y aprendemos. Si todo forma parte del camino, todo sirve para seguir caminando.









¿Y adónde ir?

Si no te importa adónde vas, puedes elegir cualquier camino. Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante. En realidad se necesita tan poco para acortar cualquier distancia... Y acortando las distancias se estrechan más los lazos que te ligan a cualquier lugar. Sin hacer mucho caso de las apariencias, con apenas cuatro cosillas claras para no dejar al azar quién eres, y sin pensar demasiado en planificaciones cuidadosas. Total, aquí todos estamos locos.





24 de diciembre de 2009

Noche de luz

Todo tiene su lado bueno: ninguna noche tiene tanta luz (salvo en Laponia, claro)



Felices fiestas a quien se divierta,
y a quien no, que se lo tome con calma:

22 de diciembre de 2009

Momentos


Hoy que tanta gente habla del sorteo de navidad por aquí y por allá, me he puesto a pensar en cuáles han sido los momentos del día que recuerdo como más felices o que mejor me han hecho sentir. Me ha llamado la atención la importancia del tacto en mi felicidad cotidiana, y por supuesto la poca significancia que se le suele dar a los detalles de los que más disfrutamos:


el calor de las sábanas en mi cama desperezándome tras sonar el despertador, la espuma del gel de caramelo sobre el agua en la bañera, el christmas de un amigo en el buzón cuando he llegado del trabajo, las estrellas y los lazos de colorines que he comprado en los chinos para los regalos de navidad, la llamada de mi sobrino pequeño para contarme las notas que ha sacado en el cole, una muestra de agua de kenzo que me ha conseguido una amiga en una perfumería porque sabe que es de mis favoritas, hundir la mano en la arena congelada de la playa al ir a recoger una piedra que había tirado a mi perro y el pobre no la encontraba... y todavía no son las seis de la tarde...