15 de julio de 2010
El centro del sol
He pasado algún tiempo siguiendo unas instrucciones para llegar al centro del sol. No he salido del planeta (creo); de hecho es bastante sencillo cuando se comprende que se trata de un recorrido hacia nosotros mismos.
Tal vez porque tengo cierta tendencia a complicar las cosas, después de llegar al centro del sol me dí cuenta de que necesitaba una luna, igual que cada día necesita de la noche. Realmente me lo dijo una voz con acento de Tétouan, y yo, que asumo con naturalidad mis propias alucinaciones como si fuera el gato cheshire de Alicia, tomé su indicación como propia. Total, ya puesto, aproveché para hacerme un viaje galáctico a los lugares más exóticos de mi personalidad. Si llegas al sol puedes llegar a cualquier parte.
Soles, lunas..., todos somos similares en nuestros deseos. Buscamos demasiadas cosas, todas a la vez, y muchas de ellas contradictorias. Hay que ir simplificando. Me saturé de deseos y decidí tomar el camino de regreso, fingiendo no haber encontrado lo que buscaba, por el puro placer de seguir buscando.
No es cuestión de ir o venir, sino de estar en movimiento. Y un buen viaje entre dimensiones te hace perder el miedo a decir "ahora".
18 de junio de 2010
Pensar, Pensar, Saramago
Libros
Por Fundação José Saramago
Empezar a leer fue para mí como entrar en un bosque por primera vez y encontrarme de pronto con todos los árboles, todas las flores, todos los pájaros. Cuando haces eso, lo que te deslumbra es el conjunto. No dices: me gusta este árbol más que los demás. No, cada libro en que entraba lo tomaba como algo único.
El País Semanal, Madrid, 29 de noviembre de 1998
Sus árboles crecen sanos y con raíces cada vez más fuertes en la mente de quienes leímos su obra. Se han convertido en grandes árboles personajes como Raimundo Silva, un corrector de pruebas que pudo cambiar la historia con cambiar una palabra; o la mujer del médico, que finge perder la vista para guiar a su marido, y a nosotros mismos, en un mundo de ciegos; o el bueno de don José y su gran historia de amor por una mujer desconocida, a través de su expediente en el Registro Civil; o el alfarero que gracias a su dignidad puede arrojar luz sobre la oscuridad de cualquier "caverna".....
Hoy 18 de junio, la entrada de un blog de Saramago lleva por título "Pensar, pensar" y recoge un fragmento de una entrevista de finales de 2009 :
Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.
Por Fundação José Saramago
Empezar a leer fue para mí como entrar en un bosque por primera vez y encontrarme de pronto con todos los árboles, todas las flores, todos los pájaros. Cuando haces eso, lo que te deslumbra es el conjunto. No dices: me gusta este árbol más que los demás. No, cada libro en que entraba lo tomaba como algo único.
El País Semanal, Madrid, 29 de noviembre de 1998
Sus árboles crecen sanos y con raíces cada vez más fuertes en la mente de quienes leímos su obra. Se han convertido en grandes árboles personajes como Raimundo Silva, un corrector de pruebas que pudo cambiar la historia con cambiar una palabra; o la mujer del médico, que finge perder la vista para guiar a su marido, y a nosotros mismos, en un mundo de ciegos; o el bueno de don José y su gran historia de amor por una mujer desconocida, a través de su expediente en el Registro Civil; o el alfarero que gracias a su dignidad puede arrojar luz sobre la oscuridad de cualquier "caverna".....
Hoy 18 de junio, la entrada de un blog de Saramago lleva por título "Pensar, pensar" y recoge un fragmento de una entrevista de finales de 2009 :
Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.
12 de junio de 2010
Yo no mato el tiempo
No.
No hay que ir simplificando.
Lo dije hace un mes pero ya no me lo creo. No hay nada de malo en tener ideas contradictorias, te puede gustar una cosa y su contraria, se pueden buscar tesoros distintos. No me gustan los packs "todo en uno". No entiendo por qué la gente siempre tiene tanta prisa por encontrarlo todo, cuando lo natural es disfrutar de lo que cada cosa te ofrezca en su momento, con serenidad. La obsesión por encontrar resultados ha crecido tanto que ya todo parece definido previamente por el resultado que se vaya a obtener. Paso de simplificar una búsqueda, de reducir las cosas que hay a mi alrededor, de adaptarme a un modo de vida, de amoldarme a unas ideas...
Bastante tenemos con asumir un montón de obligaciones diarias...
Esta mañana haciendo limpieza en el trastero he encontrado una caja con cosas que tenía en mi cuarto en la casa donde vivía de niño, entre ellas había un pequeño ángel celeste hueco por dentro, con un agujero por detrás casi tan grande como su cabeza, para colgarlo en la pared. Dentro había un papel doblado no menos de diez veces hasta dejarlo del tamaño de una uña. De niño jugaba mucho a las pistas, escondía papeles donde escribía una pista sobre el lugar donde se encontraba escondida la pista siguiente, hasta encontrar el último papel donde escribía el mensaje final, cualquier chorradilla que se me ocurriera en ese momento...
El ángel que he encontrado esta mañana debió de ser el lugar que elegí para guardar una última pista, y al desdoblar el papel he leído con mi letra de diez años el mensaje que escondía: bic naranja escribe fino, bic cristal escribe normal.
No tiene ningún significado especial, seguro que incluso me reí más cuando lo escribí hace veinte años que cuando lo he leído hoy, pero la ausencia de significado me lo deja claro, lo importante no es conseguir la meta final, lo divertido es jugar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)